Siglo XX
La situación de tolerancia hacia los estupefacientes se mantiene, en líneas generales, durante la primera década de este siglo. Tras la I Guerra Mundial (1914-1918), Europa Occidental comienza a perder la hegemonía que disfrutaba y se ve obligada a seguir las pautas que marca Estados Unidos. Éste país continuaba nutriéndose de inmigrantes y durante el primer tercio del siglo cruzan el Río Grande decenas de miles de braceros mexicanos. Éstos se traían la marihuana con ellos, por lo que su consumo se extiende rápidamente por todo el sur. Allí la hierba encuentra una excelente acogida entre la población negra, que tal vez nunca dejase de consumirla desde los tiempos en que sus antepasados la usaban para comunicarse con sus viejos dioses africanos, antes de la esclavitud.
Es la época en la que nace el jazz y en el sur la demanda de igualdad por parte de la minoría negra da lugar a unos años extremadamente tensos. La burguesía blanca comienza a sentirse amenazada y encarga a H.J. Anslinger, creador de la Oficina de Narcóticos, que orqueste una campaña anticannábica. Esta campaña recibe un gran apoyo y mediático gracias al apoyo de la firma Du Pont, que en aquella época creaba el nylon y estaba deseosa de ver desaparecer la competencia de las fibras naturales. Además, mucha gente que se había hecho de oro con el nogocio de la prohibición del alcohol (tanto los grupos de delincuentes como los elementos corruptos del sistema) buscaba nuevas prohibiciones para seguir ganando mucho dinero.
La suma de estos factores es demasiado fuerte para el cáñamo. Con un gran presupuesto que asegura la colaborción de los medios de comunación, en poco tiempo se genera una imagen muy negativa de la marihuana en la opinión pública. La campaña de Anslinger incluía historias ridículas, pero verosímiles sobre la locura asesina de los soldados de Zapata, a quienes el cannabis les ayudaba a combatir a las tropas norteamericanas que invadían su país. De ahí pasa a crímenes truculentos cometidos bajo la influencia de la marihuana y otras noticias sensacionalistas que a todos nos daría risa oirlas. Además Anslinger pone en una lista los nombres de los principales artistas que consumen marihuana, como Duke Ellington o Louis Armstrong. Finalmente, se aprueba en 1937 la Marihuana Tex Act, la ley que introduce la prohibición del cannabis en los EEUU.
Durante las décadas siguientes Anslinger y sus sucesores logran extender la prohibición a casi todo el mundo gracias a la hegemonía mundial de los EEUU. Por medio de diversas convenciones internacionales casi todos los estados, unos con más entusiasmo que otros, van posicionándose del lado estadounidense en los temas relacionados con ls drogas ilícitas. Durante las últimas décadas del siglo XX, en Europa esta prohibición se manifiesta con más rigidez en unos países que en otros, pero lo cierto es que desde entones y salvo unas meritorias excepciones como Holanda o Suiza, fumarse un canuto en el viejo continente supone infringir alguna ley o norma administrativa. Sin embargo, en algunos estados como Francia o Suecia, el consumidor puede incluso dar con sus huesos en el calabozo por un simple porro.
En el resto del mundo la situación depende mucho de la situación socioeconómica de cada país, de sus tradiciones culturales y del grado de injerencia de las potencias extranjeras en sus asuntos privados. A situaciones como las de Jamaica o Marruecos, por poner dos ejemplos bien conocidos, se oponen casos como Estados Unidos, Kenia o Thailandia, que cuentan con durísimas legislaciones antidroga que no hacen excepciones con el cannabis. Puedes consultar aquí la situación legal del cannabis en el mundo.